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Hablan tus paredes …. (post 2001)

19 abr

En ellas la gente se expresa. Y lo hace en múltiples formas, de múltiples maneras. Demuestra que, en el fondo de las conciencias ciudadanas, hay mucho más de lo que se supone, las guías de viajeros sugieren o una buena parte de sus habitantes creen suponer. Las perspectivas y sensaciones se superponen en esos espacios interpretados como propios. Es ahí donde trascienden las convenciones y conflictos culturales, sociales o políticas que el grupo humano asentado sobre el Valle de Lerma manifiesta como conjunto.

“Salta es una de las ciudades más tradicionalistas del país”, le comenta un hombre a otro, sentados en un café, mientras ese otro le asiente con la cabeza. Por las formas absolutas que se generan y por los escalones de lo prohibido con los que a menudo se tropieza, sus caminos a veces conducen hacia manifestaciones que nacen de puño y letra del habitante capitalino. Y por efecto, las paredes de la ciudad hablan.

“¿Sabía usted que (Juan Carlos) Romero es gay?” (ex gobernador y aún hombre fuerte de Salta). La frase apareció estampada, innumerable, hasta que desapareció con el correr del tiempo. Por lo menos la palabra “gay”. De hecho, los comentarios no se hicieron esperar. Hasta hubo quienes aseguraron que se trataba de una campaña en contra de esa comunidad que en Salta no es para nada pequeña. “Homosexsuales, corruptos”, quedó el grito estampado sobre una pared que se levanta sobre calle Lavalle y pertenece(oh!) al lateral del Convento San Bernardo o de Las Carmelitas Descalzas. Es un espacio donde conviven en situación de clausura un pequeño grupo mujeres de diferentes edades, entregadas todas ellas a Dios. Quizá la pintada se puede interpretar como una acción contestataria (de rebote, por cierto) hacia la Iglesia y sus prácticas poco claras.

Y que tal “¡Monjas putas, viva el Che!”. Sorprende a los ojos la frase que estalla entre rojos y amarillos en las afueras de la ciudad. Tiene símbolos a su alrededor, una cruz judía, y la frase está acompañada por otra, que dice casi con la misma fuerza: “¡Mueran los curas, viva el Che!”. Izquierda y derecha, como polos opuestos, aparecen en un mismo plano, mientras otro graffiti, situado en un rincón céntrico de la ciudad parecería responderle: “No trafiquemos con la foto del Che. Luchemos como el CHE”. Ideales e ideologías. Cabezas rapadas o “Skind heads” con la cruz esvástica porque “Hess Vive”, completan un repertorio.

“Para qué tomar y chocar, si es mejor fumar y volar”, pregunta otro situado justo en frente al Colegio Manuel Belgrano. Los chicos y las drogas, los jóvenes y su relación con el alcohol, ¿qué es mejor y qué es peor, en definitiva, todas o ninguna?. Porque el “fumar y volar” se refiere a ese artículo prohibido pero de gran consumo que coexiste con esas otras formas legales ampliamente conocidas.

Para seguir. “Santo, vino y descontrol”. ¡Sí señor!, el fútbol, el bajo, y las zonas marginales más allá de Avenida Independencia (hacia el sur de la ciudad), un submundo en donde los habitantes poseen códigos propios. Hay símbolos de otras drogas al que acompaña un intolerante “¡Fuera inmigrantes ilegales!”, que no hace más que decir que la migración interna y la situación económica de los vecinos de América Latina es así: mucho mejor para algunos y mucho peor para otros. Alguien dirá: “No veo otra cosa que candidatos cortejando a mayorías miserables”, y firma “El aguante”, claro, más de una vez no queda otra.
“Si el cielo no acepta el alcohol, el infierno se llenará de cuervos”. Es la hinchada “de la 25” (parafraseando a “La 12” de Boca Juniors) que pone su nota y le dice su eterno rival: “Santo, careta, botón”. Ahora fútbol y política, pareja inseparable. Las paredes de la cancha de Central Norte (sobre la avenida que llevará a la villa veraniega San Lorenzo) están llenas de huellas. Un ya histórico “Hernán Cornejo gobernador” convive con la seguidilla “Romero, San Millan, Farizano”. Como en un tren, los candidatos son colocados, según la escala de poder en el que se los contextualiza.

Un poco novedoso “Vote en blanco” aparece siempre en las preliminares electorales. “Nadie cree en nada”, opina el amigo en el café mientras ahora es su compañero quien asiente con la cabeza y sin rastros visibles de nostalgia. Cuestión de época, de cansancio, de apatía, de fracasos, de desconfianza. Saliendo de los laberintos de la democracia y su sistema de representantes, hay quienes, simplemente, utilizan el recurso visual para declarar su amor. “Si Adán por Eva se comió la manzana, yo por vos me como el árbol”, aunque, claro, fue Eva la que cometió el pecado. Pero vale la intención puesta por el enamorado como vale la versión literal..

Pero atención, porque “El rock es cultura” recuerda La Riva y Los Redondos (el legendario grupo de La Plata, capaz de congregar más público que la misma Madonna) son jefes en las paredes. Están también “Las Ricoteras”, y los amantes de Nirvana. “Kurt is alive” o “Sexo, pucho y Nirvana” bastan para explicar pasiones. Por supuesto: todos recibirán santa “Sepultura”.

Así, en la ciudad la pared siempre es un libro abierto. Abierto a todo aquel que lo quiera leer, y más, marcar. Lo será en todo momento. Un mensaje que efímero como un instante, contundente como el presente, vacío como la pegatina de los políticos, o polémico como aquellos que pueden perdurar entre tanta tinta como aquel que dice: “Haga patria, mate a un político”. Clara referencia a la última debacle argenta del 2001.

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Publicado por en 19 abril 2011 in urbe y política

 

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