19 de Setiembre de 2009. En Salta capital la procesión religiosa ya pasó. Hace 4 días que abandonó su estado latente en algunas agendas anuales para convertirse en el hecho manifiesto y real que éste año se tradujo en alrededor de medio millar de personas que realizaron un acto de peregrinajes. Todos confluyeron en un punto: la plaza principal de la ciudad o sus principales arterias (avenidas, calles) y espacios (parques).
Pero … (siempre hay peros) … pocos días después del 15 de Setiembre (fecha de la procesión religiosa) tanto la gente local como su plaza principal, barrios, camping municipal, los supermercados y carnicerías, los bares, los restaurantes y gran parte de los hoteles se encontraron sobrepasados por otro evento, en donde también tradición y peregrinaje se dieron la mano.
El Indio Solario es una religión en sí mismo para sus seguidores. No importa donde aparezca, no interesa cada cuánto tiempo, y mucho menos si para eso hay que trasladarse entre 1000 o 1600 km desde los principales centros urbanos del país, cuna de su estilo. Poco importa si siguen las peleas entre los legendarios miembros de la banda “Patricio Rey y sus redonditos de ricota”: la banda, hoy por hoy, toca cada vez mejor y su puesta en escena + sonido sigue siendo impecable.
Por el lapso de un día el mundo salteño (capitalino) fue redondo. Si en el Milagro Salteño las personas se identifican unas a otras con imágenes de un hombre que se hace dios crucificándose, en el Mundo Redondo la gente aparece transversalmente unificada (ricos, no tanto, no tan pobres y pobres; viejos, no tan viejo, adolescentes y chicos) bajo las metáforas de identidad que les proporciona la banda. Estas se expresan normalmente con una remera que es negra en el fondo y con una sola frase o palabra como leyenda: “Indio”, “Patricio Rey”, “Porco Rex” …
El salteño conservador mira … algo aterrado … con el mismo ceño fruncido y la resignación que le provoca ver su plaza tomada por esos fieles de tierra adentro y de villa adentro. Solo que esta vez, han cambiado: eran jóvenes sentados en cualquier vereda con un cartón por almohada, una mochila y aspecto “hippie”, mientras tomaban mate y charlan: el paciente ritual de esperan antes de comenzar la marcha hacia el lugar de la celebración.
Otros costados
En tiempos todavía calientes desde la absolución de “Callejeros”, las reflexiones van y vienen por las distintas calles, pasajes o avenidas que construyen las opiniones y sus sentidos. Pienso que existe una conexión entre el Indio y Callejeros, y no sólo como las personas y personajes que son, sino fundamentalmente por los mensajes que cada uno va sintetizando tema a tema.
El caso Bulascio fue terminal para “Los Redondos” como República Cromagnon lo es para “Callejeros”, y sin embargo, en ambos casos, las personas de cada banda se alejaron defensivamente de los personajes que construyeron, asegurando que entre ellos no existía conexion. Fue quizá una forma de sobrevivir a la tragedia que significa la muerte provocada no por ellos “personas”, pero sí de algún modo (así sea muy muy tangencialmente) por ellos “personajes”.
No creo que “Callejeros” mereciera la cárcel, aunque sí tal vez un tipo de acto o medida que al fin de cuentas regresara en forma de mensaje a sus propios fans. La misma pequeña (¿gran?) decepción se desparramó hace algunos años sobre el público ricotero y no tan ricotero que cree que existe en el rock and roll un mensaje constructivo.
Ninguna de las dos tragedias terminó mermando el número de fans y seguidores, porque al fin de cuentas la misma publicidad mediática alrededor de ellas arrimó agua a cada fila. Por eso, tal vez, la importancia – si alguna vez ocurre – que miembros de bandas tan trascendentes entiendan que persona y personajes, de algún modo, están unidos.
La Iglesia esto lo sabe bien, sólo que usa ese potencial en formas de mensaje que suelen terminar “construyendo” sentidos hipócritas y hasta perversos: solo basta pensar en los curas que bendijeron en proceso o el caso “punta de iceberg” también conocido como Padre Grassi.
El rock and roll argentino a través de sus bandas más influyentes ¿podrá tomar otro rumbo?.