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Diario de San Pedro

Publicado en “Revista Reflexiones Marginales”. UNAM (México) – Setiembre de 2011

Como toponimia, el nombre podría sugerir un hito católico, quizá un campo santo. Pero no. Sobre el borderline territorial que es La Paz (1) denota otra cosa. Gruesos paredones de piedra encierran la cárcel emblemática de Bolivia. Nunca fue un monasterio, un lugar de retiro para curas, ni nada por el estilo. Es un edificio construido con el claro objetivo de ser una penitenciaria, demandó once años y finalizó en 1897. A dos cuadras de la Avenida del Prado – columna vertebral del tapiz urbano paceño – asoma sobre una loma alta, frente a la plaza de nombre homónimo (2). Curiosamente es un penal abierto al turismo.

La Paz, Bolivia, verano de 1998

Uno de los internos del penal sostiene que en el pasado ese fue un lugar de retiro y que los años y los parches que exhibe su arquitectura terminaron por borrar los vestigios de aquel noble sitio. Se trata del guía, un huésped que asumió el rol ante el turista (tan ocasional como osado) que aceptó la oferta por algunos bolivianos. Para el ingreso temporal no media reserva en una agencia de viajes. Mi compañero de ruta sabía que era cosa usual pararse frente a la puerta principal del penal para divisar en el mar de personas desconocidas aquellas que destacaran por ofrecer un paseo guiado. Turista y novedad se dieron la mano.

Patios y rincones entre luces y sombras, telas sucias y rotosas que hacen de puertas, habitaciones que simulan celdas, pisos que anticipaban lo inusual en la minúscula geografía de San Pedro. “Estar acá es como tomarse un descanso”. Suena raro. Más cuando sale de boca del guía ya casi al final de la visita, sentado entonces de cara al ventanal de su departamento / celda, mientras el cielo, las casas pegadas en las laderas y las nieves eternas del Illimani cambian de color, allá afuera.

Argentino, porteño, aventurero, descarado, frío, valiente, un tanto improvisado, le alquila un cuarto de su pequeño departamento al “Marsellés”, un hombre de principios y pulso de hierro, que no vacilará – ni vaciló – jamás a la hora de cumplir con la misión de separar para siempre el alma de algún que otro cuerpo. El hombre dedica sus días a la crianza de dos de sus hijos que, desde hace un tiempo, viven con él. Sí, con sus hijos, cosa normal en San Pedro (3). Hace más de diez que está dentro, cumpliendo una condena – explicaría luego – por confiar demasiado en su buena suerte. “Yo traía autos de Brasil, cuando en Bolivia te dejaban patentar un coche sin tener papeles”. Es sólo un fragmento en la historia.

 
 
Los negocios rejas adentro son cosa lícita. Los del huésped-guía se abren en abanico. Uno de ellos es el arriendo de espacios en su hogar, que cuenta además con un entrepiso donde – en diminuto – reparte el cuarto de los chicos y la cocina. Alquila televisores a otros internos, maneja la renta de celdas propias y de terceros (4), y es segunda línea en el comercio de pilcha (5). Y no es que dentro de ese penal exista un mercado de pulgas (6).


La información visual del recorrido desconcierta. Los patios de San Pedro tienen restaurantes al mejor estilo local, billares y metegoles, kioscos surtidos en golosinas y artículos varios, más una que otra chola mezclada con los presos que se ganan la vida, sentados y rodeados por su oferta del día. La dinámica de la gran manzana confunde a un visitante sobre el lugar que pisa. ¿Qué diferencia hay entre estar dentro y ser libre?. Para el turista una será simbólicamente clara: mientras visite el penal, su pasaporte permanece en manos de los guardias que custodian la puerta principal. Cuando a las 7 pm un sonido largo y latoso detenga el murmullo cotidiano, será el momento de partir. Caso contrario, hasta la mañana siguiente (7 am) su condición cambiará drásticamente a prisionero indocumentado en una cárcel de régimen abierto (7).

Ensayo otra respuesta mentalmente ya casi al final del itinerario y a medida que cierra la charla que conecta a los turistas con el guía y su itinerario. En un momento cuenta que las provisiones (comida y otros) y la pilcha ingresan cada madrugada al penal de San Pedro. Pienso entonces que para los presos, con tiempo para observar y analizar que por esos altos paredones es fácil trepar y también saltar, la muralla funciona de otro modo. Nadie huye: el acto más bien forma parte de una fantasía. “Un día, cuando me canse, voy a salir volando de aquí en un aladelta”, amenaza el vecino de enfrente al hogar del guía. Un canadiense con aire a indio navajo que sale a husmear al vernos. Por ahora, prepara panqueques. “¿De qué quieres el tuyo?”, dice al visitante en trabado español con acento inglés. Y antes que medie respuesta: “son cuatro bolivianos”, reafirma con los dedos. Conclusión posible: todo es negocio, todo sirve para financiar la subsistencia, y lo que no se paga dentro, quedará en “saldos pendientes” una vez libre, allá afuera.


 
 

 

Ya en el departamento – celda del guía, miro por la ventana y me detengo en los pisos del penal. Ya no dudo que ellos mantienen una relación directa con la geografía del poder en San Pedro. Pienso en un pasaje del itinerario, cuando llegamos al lugar que los presos denominan “el subsuelo”. Esta situado sobre un sector de la planta baja, en habitaciones que parecen amplias. Siluetas amontonadas aparecen encimadas, apretujadas, de cara bien chupada “porque fuman pasta base” explica el guía, mientras su mano abre el telón de la escena. A primera impresión el subsuelo sugiere el lugar de los olvidados, de los perdidos, de los despojados totalmente de su libre albedrío. Pero no. Es el de los marcados por propios (internos, autoridades del penal) y ajenos (los habitantes del mundo externo). Ellos forman parte del sistema, pero el nivel de adicción y la incapacidad de pagar por su propia vida rejas adentro los convierte en mensajeros “todo servicio” rejas afuera.

Luego recuerdo que en la misma planta baja del penal, una serie de pequeños cuartos otorgan otro status simbólico a sus habitantes. Presos de menor categoría, sí, pero capaces de alquilar su espacio. Los rentistas son quienes se distribuyen en los pisos (primero, segundo, …) porque sin duda, el orden de los factores sí altera el producto en San Pedro. Cada recluso ostenta un rol y posición: el que se ganó y/o puede pagar. Las coordenadas se hacen visibles al conocer sus permisos y posibilidades de comerciar, es decir, rentar cuartos, mandar a construirlos, alquilar televisores, vender pilcha, o recolectar el dinero de los paseos guiados. La lista completa permanece oculta.

El centro de mando, el verdadero corazón, abarca un patio limpio y ordenado, al que el guía puntualmente marcó como “vip” o casi sagrado: el umbral entre la vida y su muerte. Es el lugar de los prisioneros jefes, los capos caídos en desgracia puertas afuera, y los caciques que por fin se hicieron de un nombre rejas adentro; en definitiva, de los que en todo sentido ofician de nexo entre Dios (las autoridades formales) y la población del penal (los reclusos y sus familias).

Un ruido latoso avisa que es momento de partir. Un peruano que se acercó a charlar acompaña al grupo a la salida. Un pequeño laberinto nos deposita frente a un grupo de guardias, y luego nos devuelve al exterior. Aunque los días pasan y cada quién emprende el regreso, cada tanto vuelve la sensación de no saber si San Pedro era realmente un penal y si las calles de La Paz representan realmente el mundo libre.

A la experiencia de San Pedro le siguieron largas caminatas nocturnas por calles solitarias y frías. El centro paceño, los barrios acomodados, la casa presidencial (con Víctor Paz Estenssoro dentro), estrechos puentes y casas de adobe cubiertas con chapa. El tema de conversación del itinerario sólo guiado por la intuición siguió inmerso en la producción de hojas de coca, en las preguntas por si verdaderamente ella forma parte de la bebida Coca-Cola, o si la pata latina de su secreto ingresa en grandes cantidades a EEUU desde Bolivia o el norte del Perú. Preguntas pendientes que siguen girando por mi cabeza.

Solitarias y frías calles en La Paz (Bolivia) - Bolivia. 2010 / 2011.

En perspectiva, la reflexión sobre la experiencia navega por varias rutas: unas privadas, otras no. Las últimas avanzan por el lado de quienes afirman que las escuelas, los hospitales y las cárceles califican entre los mejores estetoscopios con los que auscultar a un país. Ya en los noventa era visible un cambio de época. La tipología del condenado pasó de estar ligada a delitos contra la propiedad, homicidios, o detenidos por razones políticas, al espectro que conecta a los huéspedes de San Pedro con el poder real del narcotráfico. Tal como las jerarquías del penal, ser mula (8) es sólo la base de la pirámide.

 

Después del oro, el estaño, el cobre, el litio, el gas o el petróleo ¿por qué aún hoy Bolivia despierta el interés geopolítico de potencias mundiales?. La presencia militar de una de ellas -la norteamericana – en aeropuertos, fronteras físicas, o en zonas diversas de las Yungas (El Chapare) fue un elemento más del paisaje para los bolivianos hasta que Evo Morales (el presidente indio que gobierna el país desde principios de 2006) echó uniformes y representantes diplomáticos tras la Masacre de Pando de setiembre de 2008 (9). En Santa Cruz de 1998 los gigantescos avione estacionados sobre una pista del Viru Viru (10) no causaban pánico entre los cambas (11). En La Paz del mismo año, sus uniformes tampoco, sino todo lo contrario.

Los diarios, portales online, radios, medios en general, cada tanto hacen circular en formato de alerta lo importante que es lograr la erradicación de plantaciones de coca. La noticia no era novedad en 1998 y no lo es en 2011. Tampoco la meta se junta con las intenciones. Más bien la realidad indica que Evo Morales (dirigente cocalero del Chapare cochabambino) no logra jaquear su verdadero poder: el que contamina las prácticas de los habitantes, se mete hasta el fondo de su vida cotidiana, y rompe o se apropia del destino de familias enteras sin tener que aplicar modelos de desaparición de personas tan común en América Latina. ¿Qué es San Pedro entonces? ¿tan solo una rareza, un caso aislado en el corazón de La Paz?.

En la realidad política, social y económica de Bolivia aparecen indicadores ligados a un elemento crucial: comer o no comer. El trabajo informal domina y lo que gana la mayoría no alcanza. Son las prácticas de narcotráfico (mula o más) las que dan respuestas a un imaginario que cruza lo real con los deseos de un mejor horizonte. La solución política de Evo Morales (estatizar el petróleo, el gas, teléfonos, etc.) no logra superar la incapacidad de Bolivia para abastecerse de alimentos, algo que arrastra hace más de tres siglos.

Con los años y todos los hechos que sacudieron Bolivia (bien y mal) en la última década, no resulta descabellado ir más allá y suponer que en su territorio – dónde ya no hay presencia militar foránea – ahora funciona un laboratorio social controlado por el Primer Mundo a través de las ONGs. Pienso en por qué Bolivia parece romperse a pedazos a pesar de la nacionalización de sus recursos naturales. Pero centrando el foco sólo en San Pedro, en ese contexto su caso no es aislado. Su figura no representa la puerta a cielo alguno en el corazón de La Paz. San Pedro exalta el eterno espíritu comercial de los bolivianos. Su presencia hace visible la profunda y dramática influencia del poder del narcotráfico sobre su población.

Notas al pie:

(1) La ciudad de La Paz se encuentra en un punto puente: de un lado se encuentra el altiplano; del otro la yunga.
(2) En la plaza existe un pequeño monumento al General Sucre. De aquí, se la conoce también como Plaza Sucre.
(3) Según un artículo de la BBC web 2011 realizado por Rafael Estefanía, hasta el año 2010 el número de niños que vive en el penal es de doscientos. Ver en http://news.bbc.co.uk/2/shared/spl/hi/picture_gallery/06/americas_inside_a_bolivian_jail/html/5.stm.
(4) En el mismo artículo, en 2010 las celdas más caras cuestan por mes entre $1000 y $1500 bolivianos (entre u$s 142 y u$s 214). Las hay más económicas de $80 bolivianos (U$S12). Los más pobres – que viven en el subsuelo – comparten celda. Ver en
http://news.bbc.co.uk/2/shared/spl/hi/picture_gallery/06/americas_inside_a_bolivian_jail/html/3.stm o en http://news.bbc.co.uk/2/shared/spl/hi/picture_gallery/06/americas_inside_a_bolivian_jail/html/6.stm
(5) Pilcha en la jerga interna abraza por igual cocaína, marihuana, pasta base.
(6) En el Norte Argentino abundan. Son galerías sin fin que comercian ropa y otros artículos.
(7) “El “régimen abierto” significa que no hay vigilancia en su interior, por lo que en sus patios todo puede pasar -y pasa-, mientras que muchas de sus celdas se han convertido en viviendas con grandes comodidades, dependiendo del poder económico de los reos, que en un 75% no tienen sentencias en firme”. Cita extraída del blog “Documentos Imprescindibles”, publicación de 10/09/2010. En http://documentosimperdibles.blogspot.com/2010/09/lacerante-informe-publicado-tambien-en.html
(8) Es el pasador fronterizo de droga en pequeñas cantidades.
(9) 11/09/2008. Ocurrió cerca de la población de Porvenir (departamento de Pando). Fue el momento más crítico en el conflicto que enfrentaba al gobierno de Evo Morales con los departamentos de la Media Luna (Santa Cruz, Beni y Pando). Los segundos buscaban separarse del Estado Plurinacional de Bolivia. Más info en http://es/wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Porvenir
(10) Aeropuerto Internacional de Santa Cruz (Bolivia).
(11) El vocablo camba es una palabra usada en Bolivia para definir a la población ….. http://es-wikipedia.org/wiki/camba

 
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Publicado por en 4 noviembre 2011 in lugares, viajes

 

Hablan tus paredes …. (post 2001)

En ellas la gente se expresa. Y lo hace en múltiples formas, de múltiples maneras. Demuestra que, en el fondo de las conciencias ciudadanas, hay mucho más de lo que se supone, las guías de viajeros sugieren o una buena parte de sus habitantes creen suponer. Las perspectivas y sensaciones se superponen en esos espacios interpretados como propios. Es ahí donde trascienden las convenciones y conflictos culturales, sociales o políticas que el grupo humano asentado sobre el Valle de Lerma manifiesta como conjunto.

“Salta es una de las ciudades más tradicionalistas del país”, le comenta un hombre a otro, sentados en un café, mientras ese otro le asiente con la cabeza. Por las formas absolutas que se generan y por los escalones de lo prohibido con los que a menudo se tropieza, sus caminos a veces conducen hacia manifestaciones que nacen de puño y letra del habitante capitalino. Y por efecto, las paredes de la ciudad hablan.

“¿Sabía usted que (Juan Carlos) Romero es gay?” (ex gobernador y aún hombre fuerte de Salta). La frase apareció estampada, innumerable, hasta que desapareció con el correr del tiempo. Por lo menos la palabra “gay”. De hecho, los comentarios no se hicieron esperar. Hasta hubo quienes aseguraron que se trataba de una campaña en contra de esa comunidad que en Salta no es para nada pequeña. “Homosexsuales, corruptos”, quedó el grito estampado sobre una pared que se levanta sobre calle Lavalle y pertenece(oh!) al lateral del Convento San Bernardo o de Las Carmelitas Descalzas. Es un espacio donde conviven en situación de clausura un pequeño grupo mujeres de diferentes edades, entregadas todas ellas a Dios. Quizá la pintada se puede interpretar como una acción contestataria (de rebote, por cierto) hacia la Iglesia y sus prácticas poco claras.

Y que tal “¡Monjas putas, viva el Che!”. Sorprende a los ojos la frase que estalla entre rojos y amarillos en las afueras de la ciudad. Tiene símbolos a su alrededor, una cruz judía, y la frase está acompañada por otra, que dice casi con la misma fuerza: “¡Mueran los curas, viva el Che!”. Izquierda y derecha, como polos opuestos, aparecen en un mismo plano, mientras otro graffiti, situado en un rincón céntrico de la ciudad parecería responderle: “No trafiquemos con la foto del Che. Luchemos como el CHE”. Ideales e ideologías. Cabezas rapadas o “Skind heads” con la cruz esvástica porque “Hess Vive”, completan un repertorio.

“Para qué tomar y chocar, si es mejor fumar y volar”, pregunta otro situado justo en frente al Colegio Manuel Belgrano. Los chicos y las drogas, los jóvenes y su relación con el alcohol, ¿qué es mejor y qué es peor, en definitiva, todas o ninguna?. Porque el “fumar y volar” se refiere a ese artículo prohibido pero de gran consumo que coexiste con esas otras formas legales ampliamente conocidas.

Para seguir. “Santo, vino y descontrol”. ¡Sí señor!, el fútbol, el bajo, y las zonas marginales más allá de Avenida Independencia (hacia el sur de la ciudad), un submundo en donde los habitantes poseen códigos propios. Hay símbolos de otras drogas al que acompaña un intolerante “¡Fuera inmigrantes ilegales!”, que no hace más que decir que la migración interna y la situación económica de los vecinos de América Latina es así: mucho mejor para algunos y mucho peor para otros. Alguien dirá: “No veo otra cosa que candidatos cortejando a mayorías miserables”, y firma “El aguante”, claro, más de una vez no queda otra.
“Si el cielo no acepta el alcohol, el infierno se llenará de cuervos”. Es la hinchada “de la 25” (parafraseando a “La 12” de Boca Juniors) que pone su nota y le dice su eterno rival: “Santo, careta, botón”. Ahora fútbol y política, pareja inseparable. Las paredes de la cancha de Central Norte (sobre la avenida que llevará a la villa veraniega San Lorenzo) están llenas de huellas. Un ya histórico “Hernán Cornejo gobernador” convive con la seguidilla “Romero, San Millan, Farizano”. Como en un tren, los candidatos son colocados, según la escala de poder en el que se los contextualiza.

Un poco novedoso “Vote en blanco” aparece siempre en las preliminares electorales. “Nadie cree en nada”, opina el amigo en el café mientras ahora es su compañero quien asiente con la cabeza y sin rastros visibles de nostalgia. Cuestión de época, de cansancio, de apatía, de fracasos, de desconfianza. Saliendo de los laberintos de la democracia y su sistema de representantes, hay quienes, simplemente, utilizan el recurso visual para declarar su amor. “Si Adán por Eva se comió la manzana, yo por vos me como el árbol”, aunque, claro, fue Eva la que cometió el pecado. Pero vale la intención puesta por el enamorado como vale la versión literal..

Pero atención, porque “El rock es cultura” recuerda La Riva y Los Redondos (el legendario grupo de La Plata, capaz de congregar más público que la misma Madonna) son jefes en las paredes. Están también “Las Ricoteras”, y los amantes de Nirvana. “Kurt is alive” o “Sexo, pucho y Nirvana” bastan para explicar pasiones. Por supuesto: todos recibirán santa “Sepultura”.

Así, en la ciudad la pared siempre es un libro abierto. Abierto a todo aquel que lo quiera leer, y más, marcar. Lo será en todo momento. Un mensaje que efímero como un instante, contundente como el presente, vacío como la pegatina de los políticos, o polémico como aquellos que pueden perdurar entre tanta tinta como aquel que dice: “Haga patria, mate a un político”. Clara referencia a la última debacle argenta del 2001.

 
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Publicado por en 19 abril 2011 in urbe y política

 

DIVERSA 2010: Salta capital y el área centro

“¿Somos o nos hacemos?, ¿Sos o te haces?. ¿Es o se hace?”, no que un título que ofendió a la comuna capitalina. Más bien propició una extensa charla informal entre Diversa y el Secretario de Planificación y Desarrollo Municipal, quien se ocupó de ampliar y profundizar las cuestiones que subyacen a los actuales problemas del área centro. Aquí algunos detalles de ese diálogo.

Desde hace unos meses, Gabriel Chibán ocupa un cargo que levantó polémicas en el pasado mediato. Es abogado (magister en derecho administrativo). No esconde metas y expectativas en relación a su actual rol: su razón de ser en la función pública aparece ligada al conflicto normativo relacionado con el tercer plan regulador de la ciudad de Salta, conocido por sus siglas P.I.D.U.A (Plan Integral de Desarrollo Urbano y Ambiente). De aquí, que él mismo aclare que su tarea se acerca más a lo técnico / jurídico que a lo técnico / urbanístico.

Uno de los desafíos consiste en encontrar soluciones viables al candente tema de las excepciones otorgadas por la comuna entre 2003 y 2009 para construir edificios sobre el área centro. Cuando el P.I.D.U.A. se transformó en materia de aplicación urbana en la capital salteña (2003), en realidad no se esperaba que los respectivos códigos tardaran tanto tiempo en ser aprobados. Hablamos del Código de Edificación y el de Planificación Urbana, herramientas básicas para materializar un plan regulador. Esto quiere decir que durante los unos siete años más que vacío legal apareció un conflicto: el P.I.D.U.A convivió con los códigos del plan regulador de 1984. Las dos comisiones alcanzaron notoriedad durante el pico de la polémica ante la nueva tanda de edificios que apareció en los últimos años sobre el escenario del área centro (CAT y CASA). La razón de ser de cada una responde a figuras contempladas en los códigos del hoy caduco plan rector (1984). Son ellas las que se utilizaron como herramientas de transición hasta tanto la reactualización de los códigos saliera con el visto bueno del Concejo Deliberante (CD) capitalino.

La dilación en su sanción puede ser letra de numerosos artículos. Lo cierto para Chibán es la existencia de hitos claves en la trama, como algunas diferencias importantes entre el borrador de los códigos enviado al CD y el que finalmente se sancionó. “Una de las principales fue la densificación prevista”, apuntó a Diversa. El proyecto original contemplaba una ocupación sobre el área centro de 1200 habitantes por hectárea, mientras que en la letra de los códigos finalmente sancionados se establece como máximo los 600 habitantes por hectárea.

El dato no es menor. Los años que median entre 2003 y 2009 incluyen el pico de bonanza económica, producto de las ganancias extraordinarias de ciertos segmentos de la sociedad ligados a la actividad agrícola (caso soja). “La realidad nos dice que quienes buscaban resguardar su dinero, no confiaron tanto en bancos como en ladrillos”, opinó. Por lo tanto, una interpretación posible del por qué de las excepciones otorgadas puede sustentarse en que ante el alto nivel de dinero en circulación deseoso de ser canalizado en opciones de inversión, un sector de los involucrados consideró más probable que los códigos salieran del CD sin muchas modificaciones. La realidad demostró exactamente lo contrario.

El tablero encendió la luz roja al municipio capitalino cuando la Corte Suprema de Justicia de Salta (CJS) se expidió sobre el caso “Mena, Benito Cayetano y EFEVEDE S.A s/ amparo”. Se trata de una historia que nace con un tipo de particular (vecino) que vio afectada su calidad de vida ante la construcción de un edificio sobre el área en cuestión. Hasta ahí el argumento era frágil. Sin embargo, su categoría cambió al entender que se trataba de una edificación de altura que se levantó gracias a una ordenanza de excepción.

“El fallo de la CJS tiene varias aristas, su interpretación no es lineal”, explicó a Diversa el funcionario durante otro tramo de la entrevista. Si bien la CJS dirime finalmente sobre una cuestión doméstica, una de sus principales conclusiones (declarar nula la excepción otorgada en ese caso) parece vulnerar el nuevo status constitucional de los municipios argentinos tras la reforma de la Carta Magna en 1994. Por eso, la comuna sentó en el polémico sillón de la Secretaría de Planificación y Desarrollo Municipal alguien con la capacidad necesaria para anteponer al fallo emitido un recurso extraordinario ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN).

Con la figura jurídica se buscaría defender a la comuna capitalina ante un probable error de interpretación de parte de la Corte local. Una vía posible, es que la misma al decir que la excepción es nula (no inconstitucional) vulnere con su fallo el carácter autónomo de los municipios. Por lo tanto etiquetaría al CD capitalino como un órgano sin atribuciones para generar sus propias leyes administrativas.

Como la CSJN no emitió aún conclusiones sobre el tema, la pregunta obligada hace foco en el futuro mediato: ¿qué pasará?. Hay quienes opinan que en la letra de su fallo, probablemente ordene dos cosas: a) que se deben respetar las autonomías y b) que las ordenanzas no pueden ser declaradas nulas. ¿Y en la cuestión doméstica?. Si las conclusiones de la Corte nacional resultan cercanas a ésta línea de interpretación, entonces la comuna podrá pensar en cómo materializar la otra parte de las conclusión emitidas para el “Caso Mena” por su par local.

Para el funcionario municipal, “lo importante de ahora en más, es respetar a rajatabla el marco normativo existente”. Todo lo anterior, es decir, los particulares (empresas constructoras vinculadas a edificios en altura que se levantaron vía excepciones sea por CASA, CAT o CD capitalino) deberán trabajar en la elaboración de los estudios de impacto ambiental correspondientes, tal como la CJS dictaminó.

Esa será materia de nuevos capítulos. En ese punto las posiciones marcan tres posturas que dirimen su lugar en la realidad: a) terminar las obras como están, por lo que la comuna deberá estudiar cuáles son las compensaciones que éstos particulares deberán realizar, b) demoler lo que se construyó de más, o c) paralizar indefinidamente las obras ejecutadas bajo excepción. El otro tema a resolver serán las decisiones (excepciones) que emita el CD capitalino en el futuro, ante casos de otros particulares que hoy buscan invertir pero los códigos vigentes desde Enero de 2010 lo prohíben (caso Hospital Materno Infantil de Tres Cerritos).

 
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Publicado por en 19 abril 2011 in urbe y política

 

Hacia los confines del altiplano andino

ATENCION: ESTE ARTÍCULO RELATA UN VIAJE REALIZADO A MEDIADOS DEL AÑO 2001. EL TREN DE CARGA DEJO DE CORRER EN 2002. A LA FECHA (2010) NO FUE REACTIVADO.

Es la morada de los dioses, el ojo de un mar antiguo, y un lugar de majestuosos volcanes que se miran en un campo amarillo. Es Socompa, el destino final del tren carguero que ya no parte cada semana desde la estación de Salta hacia un interior del extenso altiplano sudamericano. Casi diez años más tarde, es sólo un buen recuerdo que algunas guías de viajero no actualizadas aún incluyen en sus recomendaciones.

Siempre late la sospecha que el tren de carga que lleva consigo semanalmente un par de vagones de pasajeros desaparecerá de la faz de la tierra. Pero él sigue allí, como una curiosa alternativa de viaje hacia el altiplano andino salteño por el famoso ramal C-14. Lo utilizan por igual turistas y nativos en cualquier temporada del año y parte cada miércoles de la Estación de Trenes de la ciudad cerca de las 10 de la mañana.

Hay que alistarse desde temprano para estar ahí cuando a las 8.30 abra la persiana una de las antiguas boleterías del lugar. Después de la ceremonia, los vagones se llenan de a poco. A veces parte uno, a veces suman dos. Esto depende de la temporada turística principalmente. Serán los lugareños, que viajan hacia algún punto intermedio entre San Antonio de los Cobres y la capital salteña, quienes se apurarán a tomar sus asientos mientras acomodan sus múltiples bultos. Los turistas (mochileros, argentinos y extranjeros) harán lo mismo aunque con más calma y se irán luego a caminar un poco por el predio de la estación para sacar las primeras fotos del diario de viaje.

La travesía dura tres días y, en todo el trayecto, ella requiere una disposición especial porque a veces se hará necesario olvidarse del tiempo. Hay ocasiones en que, antes de zarpar, la locomotora se encuentra en algún punto entre General Güemes y Salta, y el reloj ya apunta las 11 de la mañana. Otras veces ocurre que es imposible salir porque la lluvia o la nieve impedirán el paso allá lejos. Y quizá habrá momentos con horas de espera en plena altura debido a maniobras de carga o a la rotura de la locomotora que harán que otra venga para continuar con el traslado.

De todos modos, la algarabía será siempre la misma cuando la gente salude a los pasajeros mientras abandona la urbe en su viaje de ida. Estación Alvarado, Atocha y antes de Rosario de Lerma detiene su marcha en una añosa estación que aún pervive como testigo mudo de otras épocas. Aquí suben pasajeros, algunos septuagenarios. Irán coqueando, con polleras superpuestas como una chola boliviana. Si cuando llega el talonero le falta un poco de plata para completar el pasaje, seguramente él la mirará con picardía y no dirá nada.

El valle de Lerma se irá acabando de a poco hasta llegar a Campo Quijano al final de la primer gran curva. En esta segunda parada, la gente vende fruta, verdura, tortas, juguitos, helados y el diario. Se llena el vagón de pasajeros, y minutos más tarde, el tren entra en territorio puneño por el Portal de los Andes. En la Quebrada del Toro cambian bruscamente las tonalidades del paisaje mientras el río dibuja el suelo con la tinta que baja de muy lejos. Hay flores amarillas, alamedas, bosques de cactus, y verdes oasis donde asentaron los hombres sus puestos hace mucho tiempo. A ésta altura del viaje, en el vagón los grupos se mezclan y en el bar-cocina, los visitantes dialogan con los nativos de la puna.

Porfirio Puca, de unos 30 años, cuenta anécdotas sobre la construcción de la nueva ruta que une la capital con San Antonio de los Cobres – en la que trabajó – y de a poco cuenta también su vida. “Yo trabajé en las minas desde los 14 años pero ahora me dedico a la sastrería, la carpintería y arreglos de electricidad”, y cuenta que la ruta nacional 51 se hizo cuando llegó el primer camión de estafeta postal a San Antonio. “Antes esto era camino de arrieros que llevaban ganado en pie a Chile”.

Son 7 horas de trayecto a San Antonio de los Cobres desde Salta y en Diego de Almagro el tren está a mitad de camino. El tren se detiene en noche por San Antonio y generalmente pasa de noche el viaducto La Polvorilla, Abra de Chorrillos y Olacapato, pero cuando despunte el día el Tolar Grande la maravilla del altiplano se abrirá majestuosa. Apenas a las 6 de la mañana el sol comienza a desparramar color en las montañas. Hay como espejismos, pequeñas nubes detenidas al ras del suelo, cerros multicolores y desiertos de sal. Pasamos por Taca Taca y Vera de Arizaro, y en Caipe el tren detiene su marcha. “De todos los lugares que recorrí, éste es el más bonito”, asegura Julio, uno de los maquinistas de la nave. Explica por qué la zona norte es exclusiva de carga, habla de los corredores, de la posición estratégica de General Güemes, y finalmente de la potencia de la máquina que ahora ayuda a pilotear. “Pueden servir para darle luz a un pueblo”, apunta esta vez el navegante que se llama Nicolás y conduce la locomotora hasta la estación Socompa. “Genera 600 voltios y puede llegar hasta los 80 kilómetros por hora, aunque claro, con riesgo de descarrilamiento. En los ´70 llegaron éstas locomotoras desde Estados Unidos. Cada una cuesta 6 millones de dólares y hay como unas 30 en el país”, continúa.

La máquina transporta desechos de sal que vienen del salar de Pocitos, nitio, gasoil de reserva para locomotoras, azúcar, arroz y aceite en toneladas que van directo a los puertos del Pacífico y hace lo mismo con la carga que los chilenos estacionan en Socompa para trasladarla hacia los puertos en Argentina o Brasil.

La máquina atraviesa Churulaqui, una estación abandonada, en donde alguna vez un puestero vio allí un OVNI en 1984. “Está asentado en el diario del día”, precisa Nicolás. La altitud allí alcanza los 3600 metros y ya se divisa el volcán Socompa a lo lejos. Unos kilómetros después viene Quebrada del Agua. Las casas de los hombres que hacen el mantenimiento de las vías están como colgadas al borde de un precipicio. Son unas pocas que fueron construidas encajadas en la piedra de la montaña que miran hacia un ojo de un antiguo mar justo frente al gigante dormido.

Sólo resta un par de horas antes de pisar Socompa, el puesto al pie del volcán. Hay vicuñas en el camino y los restos de una locomotora y su carga que cayeron hace 3 años. Todo el grupo desciende en la frontera y, al bajar, la cabeza de muchos duele a causa de la altura. Es uno de los lugares con menos oxígeno en la zona así que se recomienda hacer todo lentamente.

La locomotora hace maniobras. Algunos turistas suelen cruzar la frontera para sacar fotos y saludar a los carabineros. Mientras la cocina del vagón humean los almuerzos. Los carabineros y otra gente que vive ocasionalmente en el lugar dialoga con quienes regresan al vagón en busca de alimento. Hablan de fútbol, de cuantos jugadores argentinos hay en Chile, de los militares, de Pinochet, de las guerras y del comercio de armas, de todo.

Cuando la locomotora emprende el regreso, son cerca de las 4 y el sol muestra todo el esplendor del paisaje. El macizo del Llullaillaco al fondo, el volcán Socompa en frente y un campo amarillo entre ambos, un cerro que parecen pechos de mujer mientras el templo sagrado de los Incas se superpone con otro en una exquisita y simétrica forma. El ojo de mar, los ojos que le siguen, una cañada y un paredón de piedra. Detrás, el infinito y el fondo mismo del mar pero hace millones de años atrás.

En el camino de vuelta se podrá observar el mismo paisaje del viaje de ida pero bajo otro sol y otra gama de colores. El viaducto La Polvorilla tendrá otra perspectiva al llegar al Abra de Chorrillos. Allí el viajero estará a 4500 s.n.m aproximadamente y si el día es claro la vista será de una belleza panorámica.

El regreso será algo cansador: la entrada al valle de Lerma ocurre recién a media tarde. Seguramente irán surgiendo muchas postales en la memoria, muchas historias por contar, y quedará la sensación de estar escuchando a los copleros que de noche entonaban sus canciones en la cocina del bar del vagón. Vivencias que no quedarán registradas en un rollo de fotos: momentos únicos de un viaje inolvidable.

Estación Tolar Grande: borderline entre la puna y el altiplano salteño

Estación Tolar Grande: borderline entre la puna y el altiplano salteño

 
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Publicado por en 15 marzo 2010 in viajes

 

Mundo Redondo

redondo219 de Setiembre de 2009. En Salta capital la procesión religiosa ya pasó. Hace 4 días que abandonó su estado latente en algunas agendas anuales para convertirse en el hecho manifiesto y real que éste año se tradujo en alrededor de medio millar de personas que realizaron un acto de peregrinajes. Todos confluyeron en un punto: la plaza principal de la ciudad o sus principales arterias (avenidas, calles) y espacios (parques).

Pero … (siempre hay peros) … pocos días después del 15 de Setiembre (fecha de la procesión religiosa) tanto la gente local como su plaza principal, barrios, camping municipal, los supermercados y carnicerías, los bares, los restaurantes y gran parte de los hoteles se encontraron sobrepasados por otro evento, en donde también tradición y peregrinaje se dieron la mano.

El Indio Solario es una religión en sí mismo para sus seguidores. No importa donde aparezca, no interesa cada cuánto tiempo, y mucho menos si para eso hay que trasladarse entre 1000 o 1600 km desde los principales centros urbanos del país, cuna de su estilo. Poco importa si siguen las peleas entre los legendarios miembros de la banda “Patricio Rey y sus redonditos de ricota”: la banda, hoy por hoy, toca cada vez mejor y su puesta en escena + sonido sigue siendo impecable.

Por el lapso de un día el mundo salteño (capitalino) fue redondo. Si en el Milagro Salteño las personas se identifican unas a otras con imágenes de un hombre que se hace dios crucificándose, en el Mundo Redondo la gente aparece transversalmente unificada (ricos, no tanto, no tan pobres y pobres; viejos, no tan viejo, adolescentes y chicos) bajo las metáforas de identidad que les proporciona la banda. Estas se expresan normalmente con una remera que es negra en el fondo y con una sola frase o palabra como leyenda: “Indio”, “Patricio Rey”, “Porco Rex” …

El salteño conservador mira … algo aterrado … con el mismo ceño fruncido y la resignación que le provoca ver su plaza tomada por esos fieles de tierra adentro y de villa adentro. Solo que esta vez, han cambiado: eran jóvenes sentados en cualquier vereda con un cartón por almohada, una mochila y aspecto “hippie”, mientras tomaban mate y charlan: el paciente ritual de esperan antes de comenzar la marcha hacia el lugar de la celebración.

Otros costados

En tiempos todavía calientes desde la absolución de “Callejeros”, las reflexiones van y vienen por las distintas calles, pasajes o avenidas que construyen las opiniones y sus sentidos. Pienso que existe una conexión entre el Indio y Callejeros, y no sólo como las personas y personajes que son, sino fundamentalmente por los mensajes que cada uno va sintetizando tema a tema.

El caso Bulascio fue terminal para “Los Redondos” como República Cromagnon lo es para “Callejeros”, y sin embargo, en ambos casos, las personas de cada banda se alejaron defensivamente de los personajes que construyeron, asegurando que entre ellos no existía conexion. Fue quizá una forma de sobrevivir a la tragedia que significa la muerte provocada no por ellos “personas”, pero sí de algún modo (así sea muy muy tangencialmente) por ellos “personajes”.

No creo que “Callejeros” mereciera la cárcel, aunque sí tal vez un tipo de acto o medida que al fin de cuentas regresara en forma de mensaje a sus propios fans. La misma pequeña (¿gran?) decepción se desparramó hace algunos años sobre el público ricotero y no tan ricotero que cree que existe en el rock and roll un mensaje constructivo.

Ninguna de las dos tragedias terminó mermando el número de fans y seguidores, porque al fin de cuentas la misma publicidad mediática alrededor de ellas arrimó agua a cada fila. Por eso, tal vez, la importancia – si alguna vez ocurre – que miembros de bandas tan trascendentes entiendan que persona y personajes, de algún modo, están unidos.

La Iglesia esto lo sabe bien, sólo que usa ese potencial en formas de mensaje que suelen terminar “construyendo” sentidos hipócritas y hasta perversos: solo basta pensar en los curas que bendijeron en proceso o el caso “punta de iceberg” también conocido como Padre Grassi.

El rock and roll argentino a través de sus bandas más influyentes ¿podrá tomar otro rumbo?.

 
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Publicado por en 19 septiembre 2009 in fenómenos

 

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Maradona …

maradona 4Victor Hugo Morales fue sensato. Maradona nos dió muchas alegrías durante su vida como jugador profesional. La más grande de todas, el día de “La mano de dios”, cuando le mojó la oreja a los ingleses. Hacía poco tiempo de la (pseudo) guerra por Las Malvinas y la vuelta a la democracia. No fue mucho, solo ganamos un campeonato mundial de football después de ese mediodía.

Pero ahora, año 2009, después de la derrota con Brasil en eliminatorias Mundial 2010, el agua comenzó a correr bajo el puente y … en su contra. La única verdad es que ese sábado negro, él 3 a 1 tuvo también una lectura política. Al tope de algunas listas, Maradona estuvo al lado de Grondona y CFK el día que firmaron “Fútbol para todos”. Le regalaron una camiseta, le dió un beso a la presidente.

Pero aquí se suman otros, en los que un Maradona sigue fiel a su estilo (para bien y/o para mal): sus visitas a Fidel, sus visitas en Venezuela, su acercamiento a Irán … hasta el tatuaje del Che Guevara tiene una lectura política.

Maradona es visto desde posiciones de derecha (argentina) como un ícono de lo políticamente incorrecto. Hay aspectos de su vida privada que, por ser un personaje público, se mezclan y entremezclan para armar ese cóctel que lo termina catalogando como “el peor ejemplo a seguir”, como “el drogadicto de siempre”, “el que nos hizo perder el Mundial del ´94″, “el que hizo campaña para Carlos Menem”…

Y sin embargo, el sigue ahí. Con sus virtudes, sus defectos. Porque siendo dios, es un ser humano. Es verdad que tal vez no es un buen director técnico o quizá en algún lugar es un chico caprichoso al que le falta crecer. Pero en una lectura objetiva y abarcativa del contexto… ¿Argentina realmente tiene jugadores? … ¿no será como dice Carusso … “hay que poner a Messi en el banco”? … Pobre Maradona, sus jugadores no son él. Y el público argentino parece más decidido a pedirle que convierta a esos 11 (o 22) que valen una fortuna en lo que no son.

El 3 a 1 dolió, claro. Mucho más el 6 a 1 con Bolivia. Sin duda. Quizá Argentina debería quedar fuera de éste mundial, como le pasó a Ingleterra durante Alemania 2006. Pero para ser sensatos, sería mejor si la tempestad no se lo llevara a él.

 
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Publicado por en 8 septiembre 2009 in deportes y política

 

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